“No soy un secreto para guardar. Tampoco un susurro débil que solo puede compartirse en algunas pocas bocas. No soy ningún basurero donde puedas desechar tus pertenencias indeseables y las caras que no te atreves a darle a nadie. No soy un sitio de entretenimiento al que decidas volver cuando el mundo te parezca aburrido ni un depósito de promesas falsas”.







